Renacer a escapar
Language: es
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Un dolor agudo me partió la cabeza, y al despertar en un hospital de Sevilla, lo primero que me dijeron fue que tenía veinticinco años y estaba casada con un hombre al que no recordaba, Mateo Vargas. Mi "esposo" era un completo desconocido, un hombre frío y calculador que había accedido a un matrimonio de conveniencia orquestado por nuestras familias para fusionar bodegas, y que además, me engañaba descaradamente con su asistente legal, Isabel Montoya. Descubrí con horror que, en esta vida que no era mía, había renunciado a mi pasión por la fotografía, al flamenco, a mi tatuaje del ave…