No Sería su Víctima
Language: es
/0/17211/coverbig.jpg?v=d7719f51bcbd448c87464c8b6479d20d)
Mi vida como arquitecto parecía estable, aunque un tanto gris, y mi matrimonio de siete años con Isabella se sentía, a veces, como una hermosa jaula de oro. Un martes cualquiera, en la reunión de la mañana, la bomba explotó: "Bodegas Montenegro ha adquirido el estudio". Para todos era una oportunidad, pero para mí, era el inicio de una pesadilla andante. Entró ella, Isabella, mi exesposa, la dueña, la mujer que había destrozado mi mundo hace dos años con su infidelidad pública. Su figura, vestida con un traje carísimo, rebosaba poder; su mirada fría se posó en mí, y una diminuta…