La Jugadora Nunca Derrota
Language: es
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El olor a levadura y a pan recién hecho era el único consuelo de mi vida. Nuestra panadería, el legado de mis padres, era mi mundo, un santuario de trabajo duro y esperanza. Pero esa noche, mi hermano Mateo, destrozado, me dijo que lo había perdido todo en una partida de truco contra Ricardo, "El Gallo". Veinte mil dólares: los ahorros de mamá, el aguinaldo, el préstamo para el horno. El silencio en la cocina se volvió un hueco, un abismo que tragó nuestra esperanza. El futuro, que antes olía a pan caliente, ahora apestaba a ceniza. Habíamos perdido la casa, el sudor de papá, nuestro…