El placer de lo prohibido
Language: es
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-Padre nuestro que estás en los cielos... -comenzó a recitar el sacerdote. Los movimientos del vibrador parecían sincronizarse con las palabras de la oración. Mi respiración se volvió entrecortada, y sentí cómo un orgasmo comenzaba a construirse en mi interior. -Santificado sea tu nombre... -continuaba la oración. Samuel me miró, y pude ver en sus ojos que sabía exactamente lo que estaba pasando. Aumentó aún más la intensidad, y las vibraciones se volvieron casi insoportables. -Venga a nosotros tu reino... Sentí que estaba al borde del orgasmo. Me iba a correr allí, en la iglesia, en…