El Confesionario del Pecado
Language: es
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Para el pueblo soy la organista perfecta: pura, devota y silenciosa. Pero bajo mis vestidos abotonados late un volcán que el Padre Damián encendió sin saberlo. Su voz grave y su magnetismo prohibido me obsesionan hasta la locura. Una tarde, desesperada y creyéndome sola, me encerré en el confesionario para tocarme mientras susurraba su nombre en la oscuridad. El desastre llegó cuando la rejilla se deslizó y su respiración pesada inundó el cubículo. No hubo castigo, solo una orden ronca: "Continúa, Elena. No te detengas". Ahora, mi salvación y mi condena están en sus manos.