¡Tu negligencia mató a nuestra hija, Sebastián! Ahora pagarás el precio.
Language: es
Mi esposo era el negociador estrella de la ciudad. Había salvado a incontables rehenes de las garras de los criminales. Pero cuando secuestraron a nuestra hija, su negociación fracasó... y los secuestradores la mataron. Recuerdo estar de rodillas en el suelo, abrazando el peluche manchado de sangre de mi pequeña, mientras él, con total frialdad, ordenaba sus carpetas de trabajo, preparándose para salir. Raquel, los secuestradores no seguían ningún patrón lógico. Sus exigencias cambiaban a cada minuto. Cualquiera habría tenido dificultades en esa mesa. De verdad hice todo lo que…